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Los errores de Iker Casillas

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Entrevista de Paco Rivera a Vitaliano de la Cruz en la presentación de “La Catedral de los sueños” Lugo, 20 de mayo 2014

 

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Con motivo de la Presentación de mi novela “La Catedral de los sueños” en Lugo, Paco Rivera me hizo esta entrevista para la Revista del Periódico lucense El Progreso donde tiene una sección titulada “Cena y copa con… Vitaliano de la Cruz”. Se publicó el sábado día 7 de junio de 2014. Ha sido la entrevista más importante que me han hecho en toda mi vida. Muchas gracias a Paco Rivera, veterano, profesional, único e irrepetible periodista de Lugo por su consideración y aprecio.

Preguntas, respuestas y algunas anécdotas.

 1) Datos personales: nombre completo, lugar de nacimiento, edad, profesión, estudios, familia…

Vitaliano de la Cruz Arnaiz. Nací en Espinosa de Cerrato (Palencia) el 3 de julio de 1952.

Soy profesor de Inglés en Secundaria en el Colegio Maristas-Chamberí, Madrid. Llevo 32 años dedicado a mi actividad docente. Estudié Filología Inglesa en el Colegio Universitario de Lugo 1º, La Universidad de Santiago de Compostela 2º y terminé en la Universidad Complutense de Madrid, 3º, 4º y 5º. Procedo de una familia labriega numerosa, con mis padres que tuvieron una hija, la mayor, y cuatro hijos (yo soy el penúltimo)  de la Castilla  profunda.  Mis primeros estudios los hice en la escuela del pueblo y después en el Colegio San Agustín, Padres Agustinos, de Palencia.

2)  Cuando eras pequeño, ¿qué querías ser de mayor?

De pequeño, como casi todos los niños de nuestra época queríamos ser toreros y futbolistas. A mí me gustaba ser portero de fútbol y cuando jugábamos en la escuela o las eras del pueblo siempre ocupaba esa posición que había aprendido viendo los partidos del Real Madrid, Barcelona CF en las competiciones Europeas y la Selección Española en la única televisión en blanco y negro que había en el pueblo. Siempre tenía un balón en las manos y jugaba con los demás niños a parar; me gustaba mucho lanzarme y atraparlo, saltar, volar… ya desde entonces tenía un sueño y quería emular a mis ídolos de la portería, Iribar sobre todo, quería ser como ellos.

3)  En principio ibas para cura. ¿Por qué lo dejaste?   

En esos años de escasez, miseria e ignorancia tuve la gran suerte de que mis padres me enviaran por mediación del Padre Nicolás Castellanos, luego Obispo de Palencia y Premio Príncipe de Asturias, a los P.P. Agustinos  de Palencia a estudiar. Creo que casi toda la gente de mi generación pasamos por estos centros educativos, los famosos internados,  donde tuvimos la fortuna de poder prepararnos y aprender para el día de mañana. No cabe duda de que te preparaban y educaban  para la vida pero sobre todo para que fueras sacerdote agustino. A mí me gustaba en un principio, pero luego me fui dando cuenta que no tenía verdadera vocación  y que me atraía más la portería.  Llegó un momento que no pude continuar y abandoné el convento de La Vid con la intención de perseguir mi sueño y luchar por ser portero de fútbol. Esa ilusión me salvó de muchos malos momentos e incertidumbres ante mi futuro.

4) ¿Cuáles fueron tus inicios en el fútbol? La Catedral de los sueños

Mis inicios infantiles fueron en el pueblo correteando detrás de un balón, saltando entre las junqueras del prado con la compañía de las ranas y mariposas multicolores, emulando a mis porteros favoritos. Después ya, cuando estaba en el colegio. Pronto comencé a jugar en los equipos infantiles y juveniles del colegio defendiendo la portería e iba haciendo mis progresos, destacaba y mis compañeros decían que era bueno. Poco a poco se estaba fraguando mi idea de ser portero de fútbol y triunfar en ese intento.

5) ¿A dónde pensabas que podías llegar?

Yo ansiaba llegar a lo más alto. Ser un portero famoso. Jugando con los juveniles del Palencia CF me daba cuenta de que me gustaba ese mundo del fútbol; entrenar, participar en las competiciones, ganar partidos; también, adquirir responsabilidad, defender tu portería, hacer un gran partido. Tenía muchas ilusiones y sueños. Siempre fui un gran soñador. Ese era mi refugio y con el fútbol me evadía de los malos momentos y situaciones desagradables que ocurrían en la vida cotidiana: estudios, compañías, vocación, desilusiones… De todos modos siempre tuve presente los sabios consejos de mis directores espirituales y amigos cercanos que me decían que pisara el suelo, que era muy difícil triunfar, llegar arriba pero yo lo intentaba con todas mis fuerzas.

6)  ¿Sabías desde el principio que además de fútbol tendrías que hacer otra cosa de cara a un futuro a más largo plazo?

Sí, lo tuve muy presente durante esos años juveniles. No se me daban mal los estudios y jugar al fútbol me motivaba muchísimo para la concentración a la hora de preparar y estudiar las asignaturas. Era disciplinado y veía reflejado en los estudios mi aprendizaje debajo de la portería. Reflejos, trabajo duro y decisión. Por eso estudié una carrera, Filología Inglesa y proyecté en mis alumnos mi vocación por la enseñanza y ayudar a los demás.

7)  Ahora hay agentes, representantes… ¿Cómo os “trabajabais” antes a los equipos?

Nunca tuve un representante. En esos años, creo yo,  casi todos éramos nuestros propios representantes. Confiábamos en nuestra ilusión y valía a la hora de fichar por los equipos. Lo normal es que te hicieran una prueba, si recalabas en un club nuevo, y si la superabas, fichabas en ese club. Eso al principio, después ya iban siguiendo tus actuaciones, había “ojeadores” y daban el informe a los equipos. En mi caso, yo solo me las apañé para ir pasando por un equipo y otro hasta que me retiré. Debo de reconocer y siempre le estaré muy agradecido a mi entrenador José Luis Viesca que me fichó en el Club Lemos, CD Lugo y Pontevedra CF, los tres equipos gallegos. Esa fue mi gran suerte, confió en mí y yo le respondí con lo que mejor sabía: trabajar duro, valiente y decidido para defender la portería de nuestros equipos.

8) ¿Recuerdas cual fue tu primer sueldo en el fútbol?

No lo recuerdo muy bien. En los primeros equipos en Regional Preferente (Tercera División de ahora) eran primas y te pagaban la pensión. Con ese dinero ya tenías para vivir y pasar el mes. Yo nunca pedí nada de dinero a mis padres desde los 19 años más o menos que ya me dediqué a jugar al fútbol medio profesional. Sé que cuando fiché en el Club Lemos  tenía un sueldo mensual, aparte de las primas y abrí mi primera cuenta bancaria en el BBVA de Monforte. Viví del fútbol y ahorré algo de dinero para cuando me retirara.

9) ¿Cómo llegaste al Lugo?vi

Llegué a Lugo procedente de Monforte. Defendí los colores del Club Lemos durante tres temporadas en 3ª División y en la última, aunque en conjunto no fue  buena y no nos libramos del descenso, en el plano personal estuve bastante acertado y el CD Lugo se fijó en mí y me contrataron para la temporada siguiente.

10) ¿Conocías la ciudad?

No, solamente había venido a jugar contra el CD Lugo en el viejo Ángel Carro pero no había visitado la ciudad ni la conocía. Sabía que era una ciudad antigua, la capital de la provincia, con una muralla romana enorme, poco más.

11) ¿Qué idea tenías de ella?

Según me iba mentalizando, pensaba que iba a una ciudad mayor que Monforte de Lemos, con otra proyección con más expectativas y oportunidades. Con eso no quiero decir que en Monforte estuviera a disgusto, al contrario, tuve un trato muy exquisito y me sentía como en casa, una ciudad acogedora y gente de buen trato y amable. Pero la capital imponía, con más habitantes, sede de todas las instituciones provinciales, más industria y un club de mayor categoría. La tenía idealizada, pensaba en las sensaciones que tendría al pasearme por su muralla, visitar la catedral, perderme por entre sus calles y convivir con sus gentes. Vine a Lugo con mucha ilusión y esperanzas.

12) Hazme un retrato de aquel Lugo de mediados de los 70

Básicamente tengo que asociarlo con el fútbol. Traté de integrarme lo más pronto posible en el engranaje del club y las exigencias del equipo. Vivía por y para el fútbol. Quería triunfar como fuera y tenía que demostrarlo. Lugo era una ciudad con tonos grises de piedra y pizarra, con lluvia, nieve, niebla y frío; una ciudad misteriosa y romántica para mí, por lo que me sentía muy a gusto paseando por las calles céntricas, visitando los edificios emblemáticos, parques y fuentes y rodeando la muralla, nunca estable, cómplice y confidente de todos mis sueños, pensamientos y emociones. Me gustaba el calor y ambiente acogedor  de los bares y cafeterías; la buena comida y su gente amable, sincera y abierta. Me agradaba sobremanera el tono “meloso” y musical del idioma gallego.

13)  ¿Cómo te fue aquí deportivamente?

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No me fue del todo mal. Al principio me costó mucho la adaptación, el cambio. Venía de un club más familiar, más pequeño y en el CD Lugo había que demostrar desde el primer instante tu valía. Hice todo lo que puede por estar a la altura y Viesca me dio oportunidades para comenzar a volar por mi cuenta y demostrar a toda la afición y a la directiva que habían hecho buen fichaje. De todos modos tenía que competir con otros dos porteros, dos grandes figuras del equipo lucense, Dosi y Moncho, por un puesto. En la portería solo puede jugar uno, así que hubo luces y sombras; no fui titular toda la temporada pero me dieron algún partido y no quedé descontento. De todas formas podía haberlo hecho mejor y demostrar más mi valía. Circunstancias de la vida. La segunda temporada fue distinta. Estaba más asentado, más integrado en el equipo y en la ciudad y se notaba. Entrenaba todavía con más ganas y fuerza por ganarme el puesto y ser titular. Me llegó la oportunidad al final de la temporada que nos estábamos jugando el ascenso y tuve la gran suerte de continuar siendo titular hasta que finalmente logramos el histórico ascenso a la Segunda División B.

14)  ¿Por qué te marchaste del Lugo?

Me fui muy apesadumbrado y triste de Lugo. Me tuve que marchar. Después de haber participado activamente en el éxito del ascenso del CD Lugo y con el regusto de haber probado las mieles del triunfo y el reconocimiento de mi valía por parte de todos los estamentos, sobre todo la afición, autoridades y medios de comunicación, me encontré ante la cruda realidad de que no contaban conmigo para la temporada siguiente. Otra trampa más en el camino que había que esquivar. Me afectó mucho, hay capítulos en mi novela donde lo describo. Cogí mi ligero equipaje y me fui, casi sin despedirme de Lugo, mi ciudad querida donde había sido muy feliz, camino de Pontevedra.

15) Aquí iniciaste tus estudios universitarios. ¿Qué influyó?

Así es. La primera temporada aquí coincidí con muy buenos compañeros de equipo. Uno de ellos, Luso, hermano de Tito, hablando un día de nuestras inquietudes y cosas me comentó que por qué no nos matriculábamos en COU nocturno, en el Instituto de Lugo. Yo, desde que abandoné el Convento, no había seguido con más estudios, no tuve la oportunidad ni ganas, tenía pánico a las matemáticas y así estuve bloqueado durante tres o cuatro años. Solamente había hecho unos cursos de Inglés en la Escuela Central de Idiomas. Pero Luso me dio mucha confianza y ánimos y nos apuntamos con unos resultados fabulosos ya que aprobamos los dos COU y la Selectividad en Santiago. En una de las entrevistas con Paco Rivera donde hablábamos de todo, además de fútbol, me sugirió la idea de hacer una carrera, le hice caso completamente y tuve la gran suerte de que hubiera Colegio Universitario en Lugo, creo que comenzaba ese curso, y me apunté a estudiar la carrera de Filología Inglesa. Estoy muy agradecido tanto a Luso como a Paco Rivera.

16)  Cuenta las vicisitudes para terminar los estudios. Los tiempos de Madrid y del uso de los ahorros.

El curso en Lugo salió bastante bien pero al no continuar en el CD Lugo la temporada siguiente, vi peligrar mis estudios ya que en Pontevedra no había universidad. Me matriculé en la Universidad de Santiago de Compostela y fue muy duro. Vivía en Pontevedra y después de los entrenamientos viajaba con dos compañeros que vivían en Santiago e iba a la Facultad por la tarde y luego vuelta a Pontevedra por la tarde-noche, en tren o auto stop para llegar antes a casa. ¡Qué tiempos aquellos! Algunos días no iba a clase pero me empapé de Santiago felizmente para siempre. Como es de suponer, los resultados no fueron muy satisfactorios. La temporada siguiente vine a Madrid y me junté en Tercer Curso con un montón de asignaturas, las nuevas y las que había dejado en Santiago. Me esforcé mucho y saqué el curso a trancas y barrancas. Los dos últimos cursos de mi carrera, que ya había abandonado el fútbol, me los costeé con ahorros del fútbol y pude terminar mi carrera en cinco años. Benditos ahorros ganados con mi profesión de futbolista, que me permitieron vivir dos años en Madrid dedicado a los estudios y comprar un piso.

17) ¿Te costó encontrar trabajo?

No, afortunadamente acabé la carrera en junio del 82 y en septiembre tuve la gran suerte de que me ficharan los Maristas de Chamberí. Me dijo el Hermano Director, tú de aquí no te marchas… y hasta hoy. Muy agradecido, confiaron en mí y yo creo que los he correspondido con todo lo mejor que he sido capaz de darles, sobre todo mi entrega, honradez y amor a los colores…

18)  ¿Seguiste vinculado al fútbol o al deporte?

Los primeros años sí, me involucré bastante. En el colegio sabían de mí, de que había sido portero de fútbol y yo también quería matar el gusanillo así que ayudé durante unos años al equipo de deportes entrenando porteros, equipos de fútbol sala y fútbol 11 y a otros deportes. Luego ya me cansaba mucho y me resultaba incompatible con las clases y tutoría por lo que me dediqué únicamente a mi actividad docente, aunque siguiera la leyenda curso tras curso hasta nuestros días.

19)  Habla de tus más de 30 años dedicado a la docencia.

En pocas palabras, pues te escribiría dos o tres novelas. Ser profesor/educador ha sido mi verdadera vocación. En la enseñanza y la educación de mis alumnos he volcado todo mi saber, cariño y conocimiento para poner mi granito de arena en su crecimiento personal tanto en el aprendizaje del idioma Inglés como, sobre todo, en ayudarlos a ser buenas personas y horados ciudadanos. He sido muy feliz rodeado de adolescentes, viviendo sus inquietudes, sus días y sus noches… bendita juventud necesitada simplemente de que estés a su lado un momento esperando tu consejo, una palabra, un gesto afirmativo. La enseñanza ha colmado todas mis aspiraciones y he disfrutado ejerciendo mi profesión y vocación con mis alumnas y alumnos.

20)  Habla de tu actividad como músico. Habla de los recitales de Lugo y de tus composiciones. También de los de la música de películas.

Componer canciones es otra de mis aficiones. Es un don innato que tengo que no sé de donde me viene. Siendo adolescente en el colegio ya componía canciones. Aprendí a tocar la guitarra y he de reconocer que sobre todo, en momentos difíciles de la vida, que todos los tenemos, la música, mis canciones, mi guitarra me han salvado, me han ayudado a seguir adelante, a luchar y superar cualquier contratiempo. El fútbol y la música han sido mis dos pilares secretos donde he fundamentado mi vida emocional y espiritual. Con lo nostálgica que es Galicia, en Lugo me encontraba como pez en el agua. Me inspiraba, componía canciones, estaba en mi mundo de los sueños. Todavía canto mis canciones compuestas en Lugo, después de casi 40 años, la vida es un soplo. Tuve la oportunidad de cantar en un recital benéfico con el Teatro Principal abarrotado y Amancio Prada como figura estelar. Me acompañaban dos componentes del grupo “O Carro” Chiruca y Antón Campelo. Inolvidables momentos. Tuve la fortuna de que eligieran una de mis canciones para una película y mira por donde, fue nominada a un Goya a la mejor canción. ¡Casi lo gano!

21) ¿Qué te movió a escribir el Libro?10001288_10152017166923479_1409174955_n

Dos acontecimientos ocurridos el año pasado. Casillas cayó en desgracia y fue relegado al banquillo y además se lesionó. Todo un triunfador, mi ídolo, una estrella mundial pasaba por malos momentos. San Mamés, La Catedral, estadio mítico del fútbol, era demolido sin remisión. ¿Qué pasó? Pues que se removieron en mi mente un sinfín de vivencias personales durante mi trayectoria como portero de fútbol; además, yo había jugado en La Catedral, donde jugaba mi ídolo, Iribar e iba a desaparecer… Estos dos motivos fueron los pretextos para comenzar a novelar mi propia historia como guardameta desde mi más tierna infancia persiguiendo un sueño y emular a mis ídolos para convertirme en cancerbero, hasta que lo conseguí.

22) ¿Qué puede ofrecer como ejemplo? 

Mi novela es un canto a los sueños y las ilusiones. Para mí son fundamentales en la vida. Tenemos que perseguir nuestros sueños, seguro que alguno se convierte en realidad. Mientras haya ilusión y sueños hay vida, hay ganas de vivir, crecer, superarte, intentar llegar a la cima. Te quedes donde te quedes, pero lo has intentado. En “La Catedral de los sueños” hay todo un manual de superación, de esfuerzo personal, de determinación por conseguir un objetivo. Disciplina, entrenamiento y trabajo en equipo para disfrutar de las mieles del triunfo, si llega el caso,  pero sobre todo, tener la gran satisfacción del trabajo bien hecho y el deber cumplido.

23)  Habla de los juguetes rotos en el deporte en general y particularmente en el fútbol. No hace falta que des nombres, pero sí sería interesante que te refirieses a casos concretos. La anécdota que me contabas de los veteranos del Real Madrid es muy interesante.

No he estado muy vinculado al mundo del fútbol pero es evidente que la fama y los ídolos de barro existen y han existido. De todos modos, es muy difícil que jóvenes futbolistas desbordados por las enormes cantidades de dinero puedan controlar sus reacciones a la hora de gastar, malgastar, presumir… dejarse llevar por el éxito. Son seres humanos y ahí considero que es fundamental estar bien aconsejados por gente experta, sobre todo, familiares y amigos y “no explotarlos”. Preparando la presentación de mi novela aquí en Madrid, visité a los Veteranos del Real Madrid para que me acompañase alguno de mis ídolos que salen en la novela, al final vinieron dos porteros gallegos, Buyo y Agustín,  y hablando de todo un poco, pues salió a colación el motivo de la agenda que tienen tan apretada para jugar partidos amistosos, sobre todo en el extranjero y que no era fácil contar con ellos. El principal motivo es recaudar dinero para ayudar a familias de ex-futbolistas del Real Madrid que lo están pasando mal… Así que figúrate en otros equipos y categorías.

24) ¿Cómo está lo de los seguros de los deportistas para luego cobrar la jubilación?; ¿no podrían darse de alta como autónomos para tener un retiro digno?

No estoy muy al tanto. Creo que en la AFE están trabajando al respecto por los derechos de los futbolistas. De todos modos, creo que es el mismo futbolista el que tiene que saber administrarse, pensar que es una carrera corta y que se tiene que preparar para el día después. Puede seguir vinculado al mundo del fútbol o bien puede estudiar o tener la mente en otros proyectos de futuro estable. Está muy bien tener y disfrutar de la fama, pero todos sabemos que es efímera.

25) Siendo como eras, con tus virtudes y tus defectos, ¿qué hubieras hecho en el fútbol actual?

Hubiera mantenido mi ilusión y mi sueño de ser portero de fútbol. Habría aprovechado las oportunidades y los medios tan avanzados como hay hoy en día para perfeccionar mis destrezas. También pisaría el suelo pensando que es muy difícil alcanzar la meta y lucharía al máximo por ganarme el puesto y disfrutar cada partido como el último y decisivo: intentar ser feliz volando y parando en “La Catedral de los sueños”.

26) ¿Cuál ha sido para ti el mejor portero de la historia?

Como cuento en mi novela en mis años de niño y adolescente mi ídolo era Iribar, portero del Bilbao y de la Selección Española. También me impactó mucho Gordon Banks de la selección inglesa; unos apuntes que llegaron a mis manos con dibujos y fotos de sus paradas fueron fundamentales para mi aprendizaje en el arte de la portería. Yashine, el ruso. Después Miguel Ángel y García Remón, Buyo, Arconada, Zubizarreta, Urruti, Abel, Ablanedo…

27) ¿Y de los actuales?

Todos en general y cada uno en particular son dignos de admiración. Titulares y suplentes. De la élite o los más modestos. No quiero hacer distinciones. Como indico en la creación de esta novela Casillas aparece como mi ídolo por lo que significa para el fútbol español y mundial, ejemplo de dedicación y valía a la vez que modestia y ejemplo para los más jóvenes. Creo que es un portero con muchos valores futbolísticos, por supuesto, pero no cabe duda que admiro más sus valores como persona.  

28) ¿Alguna vez intentaron comprarte?

No, nunca. En esa época ni ahora, no creo que hubiera ni haya ese tipo de sobornos. Éramos muy inocentes como para pensar en esos asuntos y además yo creo que los equipos no tenían sus arcas tan enriquecidas como para andar haciendo chanchullos.

29) Estas soltero, pero has tenido aquí una novia. Cuenta la historia que es muy bonita.

Son historias del pasado pero que continúan en el presente. Más que novia tenía y tengo una gran amiga, Montse. Nos conocimos en Monforte de Lemos y siempre le he estado muy agradecido por lo bien que se comportaron conmigo tanto ella como su familia durante mi estancia en Monforte, Lugo y Pontevedra. Una amistad que perdura con el paso del tiempo, aunque nos separe la distancia siempre hemos estado unidos por caminos distintos. Hay un capítulo en la novela que habla de nuestra maravillosa amistad, a ella se lo dedico.

30) ¿Cuáles son tus proyectos ahora que estás jubilado?

De momento me lo tomo como unas vacaciones, tengo que ir al Colegio todos los jueves cuatro horas. Así que no estoy desconectado de los alumnos, que me viene muy bien después de toda una vida entre adolescentes cuesta desengancharte y pasar de ellos. Eso nunca y aprovecho para dar algún consejo que otro y muchas palabras y gestos de ánimo y de tirar para adelante. Tengo ganas de descansar, viajar y disfrutar de Madrid y de otras ciudades de España. Sigo con mis ilusiones intactas de conseguir un “Número 1” o el que sea con alguna de mis canciones y también disfrutar con mis amigos y familiares de las pequeñas cosas que nos da la vida.

31)  Hacía casi 40 años que no venías a Lugo, ¿cómo has encontrado la ciudad?

La he encontrado completamente cambiada. Venía con una idea preconcebida y bastante equivocada, pensando en aquellos años que nos tocó vivir en una España pobre y estancada en el pasado. Pensaba que era una ciudad, tranquila, conformista, aburguesada… ¡Vaya sorpresa más agradable que me he llevado! He visto una ciudad viva, limpia, cuidada, moderna, llena de energía positiva y más gran ciudad que entonces. He visitado lugares comunes donde solía pasear, alternar, convivir y me he sentido como en casa. Precioso todo, no quiero hacer distinciones. El paseo que di recorriendo la muralla quedará grabado en mi retina y mente mientras viva. El reencontrarme con viejos amigos ha sido una experiencia única y muy gratificante. Muchas gracias por todo, Lugo y sus gentes. ¡Puxa Lugo! ¡Viva Galicia!

32)  Anécdotas

No sé qué contarte aquí, ¡hay tantas!…

– El partido decisivo contra el Naval en Reinosa Santander, el año del ascenso. Me dieron un golpetazo en la rodilla al principio del partido y apenas podía continuar pero me aguanté y Fariña, el defensa me preguntaba constantemente Vita, Vita, ¿estás bien? y yo le decía que sí, no podía fallar y no fallé en el último segundo del partido un balón a la escuadra y me estiré no sé como pude y lo paré… Me lo recordaba el otro día en la presentación el directivo que estaba allí presente en ese partido. Me hizo mucha ilusión. Lo narro en la novela.

– Otra. Me estaba jugando el fichaje por el CD Lugo y estaban los fotógrafos detrás de la portería y me dije para mis adentros, en cuanto tenga la oportunidad me lanzo con todas las ganas  y estilo a por un balón a ver si salgo en la portada de la hoja del lunes… y salí, buena foto.

– Las comidas cuando veníamos de los partidos o íbamos a jugar a Asturias, Cantabria… en Casa Consuelo, Otur, cerca de Luarca.

Nos sabían a gloria esos chuletones de ternera asturiana o esos medallones de merluza del cantábrico… Saciábamos la sed y el hambre; de paso compartíamos nuestras alegrías o tristezas.

– A Manolín no le gustaba que llevara libros en los desplazamientos para estudiar y preparar los exámenes. Fútbol, solo fútbol.

– Cuando nos estábamos jugando el ascenso habíamos jugado en casa, ganamos uno cero y yo estuve bien sin problemas pero en el entrenamiento del martes nada más empezar, dentro del vestuario, Manolín se dirige a mí y me echa un broncazo… yo no rechisté, entendí el mensaje a la perfección y al instante: que no me confiara y ojo al próximo partido… buen entrenador.

– El abrazo que me dio Viesca, cuando jugamos el último partido en Lugo el día del ascenso contra el Arosa con Viesca como entrenador. En el pasillo que nos hicieron como campeones, me dio ese abrazo efusivo diciéndome que se alegraba mucho por mí y que me lo merecía. Me emocioné mucho.

– Estrechar la mano de Di Stefano, la Saeta Rubia en la eliminatoria de Copa del Generalísimo contra el Rayo Vallecano equipo de primera división y jugar contra un equipo de primera.

– Jugar en San Mamés, la Catedral de los sueños;  hay un párrafo en la novela donde lo describo al detalle, minuciosamente, disfrutando en cada palabra de todas las sensaciones y sentimientos que experimenté debajo de los tres palos. Solo por eso valió la pena tener un sueño, perseguirlo y verlo hecho realidad.

Todas estas y muchas más las cuento y las encontrarás en mi novela “La Catedral de los sueños”

 

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La Catedral de los sueños – Vitaliano de la Cruz – Presentación

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     Día 13 de Marzo, 2014, Casa del Lector, Matadero Madrid a las 19:30

    Presentación de “La Catedral de los sueños” de Vitaliano de la Cruz

 

Ante todo daros mis más sinceras gracias por haber acudido a acompañarme en  la presentación de mi novela “La Catedral de los sueños”.

La Catedral de los sueños está basada en una historia real. Es la historia de mi vida como portero de fútbol. No llegué a probar las mieles del triunfo allá en lo alto del Olimpo porque son muy pocos los elegidos, pero triunfé a mi manera y lo que pude.

Voy a contar brevemente los orígenes que me animaron a escribir esta novela. El año pasado hubo dos acontecimientos en el mundo futbolístico que hicieron temblar las columnas de mi concepción del fútbol y de la vida deportiva.

Por un lado,  se tambaleó profundamente la columna base y firme de la portería. Parecía que estaba como predestinado debido a los muchos intereses creados que había por parte de algunos medios de comunicación y otras personas, y que tenía que suceder casi irremediablemente; Casillas cayo lesionado en el terreno de juego y también en los corazones de muchos de sus aficionados. Entre ellos me incluyo, pues Iker es una persona/deportista que siempre he admirado por toda su trayectoria, esfuerzo, afán de superación y respeto. Para mí, es un claro ejemplo de deportista íntegro, comprometido con su profesión, sus colores y afición. Todavía continúan las secuelas y sus consecuencias polémicas.

Por otro lado, no estaba al tanto de que iban a derribar el Estadio de Fútbol San Mamés, “La Catedral”, para construir uno nuevo justo al lado. Cuando oí en las noticias que era inminente la destrucción de la Catedral, otra vez volvieron a temblar con un profundo eco de dolor las columnas de mi pasión por el fútbol. ¿Por qué? Yo había jugado allí. Había defendido la portería de mi equipo y sobre todo había disfrutado de la sensación de ver cumplido mi sueño y estar debajo de los tres palos donde había visto parar a mi ídolo de la infancia y juventud, Iribar, “El Chopo”.

Un día, escuchando una entrevista en la radio que le hacían a un escritor, no recuerdo su nombre, dijo que escribir una novela era “contar una historia”. Me quedé pensativo, atento a su apreciación y comencé a darle vueltas a mi cabeza. No paraba de pensar y lo que acudía a mi mente era que yo tenía mi propia historia, todos tenemos nuestra historia, y que no era anodina, sin interés, que la podía novelar y contar. La historia de mi vida como futbolista, como portero de fútbol.

Así se fue fraguando la creación de esta novela a la que he dedicado entusiasmado y satisfecho muchas horas de mi vida. En primer lugar nació el título, lo tuve muy claro desde un principio: “La Catedral de los sueños”.  La Catedral por San Mamés y su desaparición y los sueños porque sinceramente iba a ser el hilo conductor de toda mi novela autobiográfica. Desde muy niño yo tuve un sueño, quería emular a mis ídolos y ser portero de fútbol.

Después, fui madurando el proyecto concienzudamente  y secuencia tras secuencia iba encajando  a la perfección en el engranaje argumental de mi novela.

Esta novela es un peregrinaje personal desde mis más remotos recuerdos y actuaciones infantiles en un pueblo de la Castilla profunda, pasando por una adolescencia y juventud convulsa en una época de la historia de nuestro país que nos tocó vivir como mejor pudimos,  para ir quemando etapas, temporada tras temporada, por esas ciudades preciosas de España. Muchas horas de entrenamiento con frio, agua, viento, calor… trabajo duro, ilusión y esfuerzo para estar listo y que el entrenador contara contigo para el partido del domingo y no estar en el banquillo. Alguna alegría y bastantes decepciones. Siempre persiguiendo el mismo sueño: llegar a ser portero de fútbol, luchar por subir a lo más alto, triunfar, conseguir la meta.  Hasta que llegó la hora de colgar las botas, aunque nunca se cuelgan definitivamente, y prolongué mi pasión por la vida y la filosofía del futbolista/deportista: “mens sana in corpore sano”, tratando de transmitir mis sentimientos y afición por el deporte a mis alumnos y personas que me han rodeado.

La experiencia de narrarlo ha sido sorprendente y muy gratificante. Es increíble el poder que tiene tu mente cuando ejercitas la memoria y escudriñas en lo más profundo acordándote hasta del más mínimo detalle de una fecha, un nombre, un lugar. Capítulo a capítulo se va proyectando la película de mi vida de una forma ágil y envolvente. He visto oportuno rebuscar en el baúl de los recuerdos y elegir alguna de las fotografías significativas de cada etapa para que acompañen gráficamente esos momentos inolvidables. Por el camino han quedado sellados con tinta imborrable muchos recuerdos y emociones de esos días vividos. He derramado muchas lágrimas de agradecimiento a tanta gente buena que siempre me ha acompañado, padres, hermanos, entrenadores, compañeros y  amigos.

Reivindico con esta novela la labor y sacrificio de todos los deportistas, mejores o peores, todos de por sí son unos grandes campeones. Un recuerdo muy especial para los porteros de fútbol. Aquí encontraréis un manual, al estilo de mi época, de cómo me dediqué en cuerpo y alma, con pasión, esfuerzo y entusiasmo a intentar ganarme el puesto para ser titular el domingo… y si así no sucedía, como me pasó y nos ha pasado a casi todos, porque solamente juega uno, ni el segundo, ni el tercero, solo uno…  a tener aguante, fuerza, no desmoralizarse, entrenar más duro… y esperar esa oportunidad que siempre llega.

Esta es la filosofía del portero: Defender la meta, guardar y controlar tu área, luchar por tu equipo, que nunca te vean débil los compañeros; dar ánimos, ser valiente, decidido, seguro, serio, concentrado…

Amiga/amigo, mientras lees esta novela, en cada estirada, palomita, parada, salto… que me veas dar, vuelan libremente montones de sueños e ilusiones que se hicieron realidad en “La Catedral de los sueños”. V. de la Cruz

“Nunca dejes de soñar” (VITA)

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http://futbol.as.com/futbol/2014/03/14/primera/1394762424_121043.html

http://www.creatividadinternacional.com/group/librosrecientes/forum/topics/la-catedral-de-los-sue-os-vitaliano-de-la-cruz

https://www.facebook.com/vitaliano.delacruz

@vitalianocruz

 

La Catedral de los sueños – Novela de Vitaliano de la Cruz

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Es una novela autobiográfica de fútbol básicamente, visto desde la perspectiva y puesto especial del guardameta. Es la historia de Vita, mi historia, desde los ocho años hasta los 28, durante las décadas 60-70. Como por arte de magia y dotado de un don natural innato comencé a perseguir y finalmente alcanzar mi sueño de convertirme en portero de fútbol de un equipo de categoría nacional. En una España teñida de blanco y negro, desde la Castilla profunda, anclada en el pasado, triste y deprimida… emerge este niño inquieto y repleto de ilusiones con el propósito firme de emular a sus ídolos y convertirse en cancerbero de su equipo.
Su sueño lo lleva en volandas a superar innumerables pruebas y peripecias para llegar a la meta. En el camino se topa con momentos decisivos en su carrera que van marcando su vida como deportista y persona a la vez. Días de gloria y éxito y muchas tardes de lágrimas contenidas, derrotado, pacientemente sentado, aguantando el paso de los minutos sin poder estar bajo los palos, “chupando banquillo”…
Consiguió uno de sus sueños: jugar en San Mamés, La Catedral, donde jugaba su ídolo Iribar. Solo por ese momento y sensaciones había valido la pena tanto sacrificio. Otros sueños los iréis descubriendo durante la narración de mi vida futbolística dedicada con determinación a parar el balón para que no penetrara en mi portería y con ello ayudar a mi equipo a vencer al rival contrario.
En mi historia de portero encontraréis todo un manual de entrenamiento tanto físico como mental, donde impera la voluntad y el deseo por conseguir un sueño que has perseguido y ansiado lograr desde muy pequeño.
Hay muchas historias y vivencias sorprendentes detrás de las redes de la portería de un portero de fútbol. En cada parada, estirada, vuelo, gesto concentrado, gol… vuelan las mariposas de la pasión por un deporte y la satisfacción enorme de jugar un partido de fútbol… de portero.

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Nunca dejes de soñar

mata

“Persigue tu sueño con todas las fuerzas y seguro que se hará realidad”

@vitalianocruz

“La Catedral de los sueños” Nueva novela de Vitaliano de la Cruz

La Catedral de los sueños - prueba cubierta - 2014-02-03

                                                   La Catedral de los Sueños  Vitaliano de la Cruz

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Es una novela autobiográfica de fútbol básicamente, visto desde la perspectiva y puesto especial del guardameta. Es la historia de Vita, mi historia, desde los ocho años hasta los 28, durantelas décadas 60-70. Como por arte de magia y dotado de un don natural innato comencé a perseguir y finalmente alcanzar mi sueño de convertirme en portero de fútbol de un equipo de categoría nacional. En una España teñida de blanco y negro, desde la Castilla profunda, anclada en el pasado, triste y deprimida… emerge este niño inquieto y repleto de ilusiones con el propósito firme de emular a sus ídolos y convertirse en cancerbero de su equipo.
Su sueño lo lleva en volandas a superar innumerables pruebas y peripecias para llegar a la meta. En el camino se topa con momentos decisivos en su carrera que van marcando su vida como deportista y persona a la vez. Días de gloria y éxito y muchas tardes de lágrimas contenidas, derrotado, pacientemente sentado, aguantando el paso de los minutos sin poder estar bajo los palos, “chupando banquillo”…
Consiguió uno de sus sueños: jugar en San Mamés, La Catedral, donde jugaba su ídolo Iribar. Solo por ese momento y sensaciones había valido la pena tanto sacrificio. Otros sueños los iréis descubriendo durante la narración de mi vida futbolística dedicada con determinación a parar el balón para que no penetrara en mi portería y con ello ayudar a mi equipo a vencer al rival contrario.
En mi historia de portero encontraréis todo un manual de entrenamiento tanto físico como mental, donde impera la voluntad y el deseo por conseguir un sueño que has perseguido y ansiado lograr desde muy pequeño.
Hay muchas historias y vivencias sorprendentes detrás de las redes de la portería de un portero de fútbol. En cada parada, estirada, vuelo, gesto concentrado, gol… vuelan las mariposas de la pasión por un deporte y la satisfacción enorme de jugar un partido de fútbol… de portero.

mata

@vitalianocruz

San Isidro y Fiestas de Madrid 2017 – De Madrid al Cielo

De Madrid al Cielo

Canción de Vitaliano

Feliz San Isidro y Fiestas de Madrid 2017

 

 

 

Cibeles, calle de Alcalá,

Puerta del Sol,

Madrid.

Ven a Madrid,

al albor de un milenio nuevo.

Mira Madrid,

donde El Prado irradia ensueño.

Déjate conquistar

por su magia.

Ritmos de gran ciudad

suenan con pasión.

Siente Madrid

al calor de un café en Recoletos.

Ama Madrid,

en los días de frío

invierno.

De Madrid al cielo.

Bulle Madrid,

en las tardes de toros y fútbol.

Vive Madrid,

esplendor de un paisaje nocturno.

De Madrid al cielo.

Madrid, Madrid,

donde nadie se siente

forastero en Madrid.

Cocidito madrileño

y las tapas de un bar.

Santa Bárbara, Huertas ,

Malasaña, Bilbao.

Madrid, Madrid,

el Retiro en otoño,

por el Rastro en abril.

De Vallecas a Ventas,

de Moncloa a Tetuán.

San Isidro en la ermita,

la Almudena en su altar.

De Madrid al cielo

¡Ven a Madrid!

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http://listas.20minutos.es/lista/de-madrid-al-cielo-canciones-que-mencionan-zonas-o-lugares-de-madrid-150348/

“De Madrid al cielo” aparece como número 1 en la lista del Diario 20 Minutos. Ana Belén, Sabina, Pereza, Mecano… 

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“De Madrid al Cielo” aparece también entre las canciones más importantes que hablan de Madrid en el Diario Huffington Post. Todo un honor.

http://www.huffingtonpost.es/2015/05/15/canciones-madrid-mapa_n_7214408.html

 

Feliz día del Libro – 23 de abril 2013

23 – Abril – 2013 ¡Feliz día del Libro!

Autor y lector juntos, siempre juntos.

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Castilla habla en silencio por esos páramos y cerros, sobran las palabras. Un castillo, un surco, un chopo, un olmo, un camino sin retorno, un campanario, un palomar, un bando de perdices, sol de agua, luna fría, nubes rojas algodonadas, estrellas colgantes casi alcanzables. Un río, una amapola, lirios, almendros, nogales, vides, trigo, cebada, centeno, girasoles, cielo inmenso, día eterno.

(de mi libro  “20 poemas de esperanza y una canción de amor“)

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Pocas cosas tienen una fuerza tan poderosa, universal y definitiva como el amor de una madre, poco existe con tanta rotundidad, certeza y emoción.

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Cartas de amor a mi madre es una prueba de este amor cuando no puede ser, cuando hay algo que por diversas causas imposibilita ese amor imperecedero y único.
Cuando un ser no llega a nacer deja tras de sí un camino de fracaso y de dolor; este libro es el encuentro imposible y emocionado de los que nunca llegaron a estar y dejaron su huella en un amor imposible.

Escrito con una detallada sensibilidad, Vitaliano de la Cruz ha construido un libro donde tiene la vida un sentido lleno de revelaciones y sentimientos.
Recorrido emocionado y tranquilo por todas las regiones de España repleto de historias de mujeres hijos e hijas, con el aborto sí/no como eje conductor de todas las situaciones, ficticias, que no te dejarán indiferente. Cartas de amor, cartas de vida y muerte.
Lo puedes encontrar en la Casa del Libro.

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Todos buscamos un sueño, alcanzar la meta, triunfar en lo que te propones, no queremos fracasar.
Yo lo tuve en la punta de la mano, a un paso y se me negó, se torció, me dio la espalda de una manera injusta y malsana.
En esa soledad de las iglesias fui fortaleciéndome y saliendo del pozo de la desidia y el desánimo que me inundaba y me impedía ser feliz; yo, intentando dar siempre buenos consejos, animando a los demás, dejándome la piel por cada uno de mis corderos, familiares, alumnos, amigos, personas corrientes de cualquier status social y me veía parado, bloqueado. Tenía que superarlo fuera como fuera.
En las Iglesias del Barrio de Salamanca, me sané y curé y aquí estoy contento y feliz. La experiencia no ha sido en balde. Valió la pena.

(Contraportada de mi novela En la soledad de las iglesias)